Sola y viva

No era habitual mi risa forzada, tampoco mi mirada perdida. Me sentía como un almacén abandonado, vacío y húmedo. Como una casa en ruinas, con el mínimo roce podía desestabilizarme. Era soledad rodeada de más soledad. No quería su compasión, ni siquiera que me comprendiera. Lo único que necesitaba era ese cálido abrazo que me […]